| En un terreno agreste marcado por fuertes contrastes, las Hoces del Villar ofrecen un entorno salpicado por diversidad de ambientes. La orografía y el sustrato calizo juegan un papel determinante para el asentamiento de distintas comunidades vegetales, que se suceden en un exiguo territorio, en función de la altitud o de la orientación: al norte incipientes hayedos que luego se harán más extensos, asentados ya en la Cordillera Cantábrica; al sur, encinares que anuncian ambientes más mediterráneos. Para complementar esta diversidad, profundas hoces o gargantas, casi impenetrables y umbrías, desploman sus paredes verticales sobre arroyos de aguas claras en los que se hace especialmente patente la enorme fuerza erosiva del agua. |