| La sierra de Gistredo, que culmina el valle de Omaña, atesora los vestigios de un pasado helado, cuando imponentes glaciares modelaron su paisaje. Al remitir el frió, valles, cumbres, vegas y montañas reverdecieron, tapizando el lento trabajo perfilado por el hielo.
En alguna de estas vegas retumba aún el fragor de legendarias batallas, que la tradición quiere convertir en historia. |